*Magia Rusa En La Puerta Del Sol*











No son todavía las 15.00 horas cuando se suben en el metro dos adolescentes, de unos 15 años, que “ajenas” a que el vagón va repleto de gente, se ponen a hacer insinuantes posturas de striper en las barras, que supuestamente están para que no acabes con los piños clavados en el suelo ante un frenazo, y que se ríen a carcajadas mientras todos los presentes flipan en tres dimensiones. Conclusión: la culpa no es de los padres que las visten como… (todos sabemos como acaba la frase)… ¡¡¡LA CULPA ES DE QUE TIENEN UN PAVO QUE NO PUEDEN CON ÉL!!! Yo a esas edades juro que no era tan… tan… así.

Todo esto me recuerda que anoche antena3 ofreció un interesante reportaje de la mano de Tristán Ulloa, Pepón Nieto, Raúl Peña y una señorita rubia cuyo nombre desconozco, acerca de cómo viven el sexo los adolescentes de hoy en día. Para ello, la señorita rubia acompaña de “fiesta” a cuatro chicas de entre 14 y 16 años que tienen que estar a las 11 en casa con las que va al parque a ver cómo ligan, de discotecas, de botellón y a las que les parece incorrecta la vestimenta de la reportera porque así vestida “no van a ligar”… Pepón Nieto sale con dos hermanas y su amiga de 16 y 17 años a una discoteca que tienen que abandonar para cumplir el toque de queda a la una. Hasta este momento y para no “cortarles el rollo” les deja la cámara para que graben sus movimientos y que refleja el filetazo que una de ellas se da con un chico que pasaba por allí… Tristán Ulloa se adentra en la noche de Chueca en la que conversa con varias personas sobre la forma de vivir en sexo dentro de la homosexualidad y Raúl Peña conversa con una chica de 17 años que tiene con sus padres una relación perfecta.

Durante el transcurso del programa hemos visto a “sementales” que presumen de llevar una caja de condones en el coche, varios en la cartera y alguno más por si acaso; jóvenes que piensan que todo vale mientras que no te vea tu pareja (y nadie se lo cuente, por supuesto), jóvenes que no distinguen el amor del sexo, los que piensan que el sexo fuera del matrimonio es algo inmoral, quien tiene miedo de un embarazo no deseado, quien ha visto un embarazo no deseado de alguna de sus amigas, de cómo reaccionaría un chico antes ésta situación, testimonios de madres adolescentes… y aquí llega el gran debate ético y en el que se ve un poco de coherencia en la chica de 17 años que tiene una relación perfecta con sus padres a los que les cuenta todo y que además de padres son amigos… “yo es que creo que cuando mantienes relaciones sin preservativo el menor de tus problemas es el quedarte embarazada”.

Y esto después de ver desfilar delante de la cámara a más de 50 chicos contando lo que opinaban sobre el tema, algunos de ellos asistiendo a clases de educación sexual, otros delante de los colegas, de botellón, en plena calle reclamando la atención de una rubia a golpe de “piropo de albañil”, algunos después de asegurar que salen a ligar pero no buscan sexo inmediato, algunos que dicen que salen a ligar y si de rebote hay sexo pues de p–a m—e!!!

Y mientras, como en casi todas las casas, los padres sentados en la cocina, bebiendo café y mirando el reloj

A destacar el testimonio de una chica que es portadora del VIH que recalca una y otra vez que los “aquí te pillo, aquí te mato” también tienen riesgo. A ver si ha servido para concienciar a alguien de que desfasar está bien pero que hay que poner límites y que esos límites se los pone cada uno.



{Noviembre 21, 2007}   El tiempo, ese gran desconocido

La tele… tenía yo ganas de hablar sobre este tema.

Ese aparatillo que todos tenemos (aunque debería decir “esos aparatillos” porque raro es la casa en la que sólo hay una). Caja repleta de cables, tubos de rayos catódicos (cada vez menos, eso sí), electrodos, circuitos, cables… Culpable de grandes reuniones familiares a su alrededor y responsable de enormes desavenencias por el dominio del mando a distancia, lo que se traduce en el poder absoluto, el decidir qué se va a ver en casa.

En mi primer desvarío sobre mi particular visión del mundo televisivo voy a hablar de Javier Gómez.

“¿Javier Gómez? No me suena” pensará más de uno. Lógico y normal que la mayoría lo haya pensado, teniendo en cuanta que cuando empieza el tiempo, la gran mayoría como activados por control remoto agarramos el mando y nos ponemos hacer zapping como locos salvo que:

a.- quieras torturar a alguien

b.- la reserva de pantanos esté por debajo del 40% y empieces a temer no poder ducharte en los próximos dos meses a menos que llueva (aviso a navegantes que el pasado lunes hayan visto “La familia Mata”. El que los pantanos suban al 75% no implica que sea el momento de invertir en pantanos)

c.- hayas hecho el plan del siglo para el próximo puente y sospeches que la lluvia te lo va a joder (es la Ley de Murphy, dalo por hecho, ocurrirá)

Bien, este caballero es el meteorólogo que cada mediodía (sobre las 14.55) nos cuenta si debemos salir con bufanda, escotazo, vaqueros… ¿por qué se merece esta primera entrada? pues porque lo más probable es que algún día diga, si es que no lo ha hecho ya, “señores, mañana va a calentar el sol de lo lindo, con lo que les aconsejo que salgan ligeritos de ropa para ir cogiendo colorcillo de cara al verano”.

Recuerdo la primera vez que vi su espacio en el que decía “miren por la ventana dos segundos… un… dos… bien, mañana más… podíamos terminar aquí la previsión pero vamos a justificar el sueldo” y pensé para mis adentros “es lo mejor que he visto desde el Club de la comedia”. ¿Quién ha dicho que el tiempo no puede ser divertido?

¿Que no os lo creeis? Aquí tenéis un recopilatorio de sus mejores momentos para que más de uno empiece a convencerse de que Montesdeoca debería dejar su sitio a esto… que es mucho más interesante



{Noviembre 21, 2007}   Maquillaje

No voy a hablar de la imperiosa necesidad de las gemelas de GH de estar permanentemente maquilladas, aunque debería. Ojo, que no me parece mal ni mucho menos, pero me parece cual menos sorprendente que en lugar de preocuparse por “dios, que tenemos toda la ropa de abrigo en el almacén” se preocupen de que están castigadas sin pinturas por “robar” salmón.

Acostumbrada a viajar en metro todos los días en hora punta (7.30 a.m.) suelo hacerme con dos de los diarios gratuitos que se reparten habitualmente en las puerta del suburbano, en mi caso el 20 minutos y el ADN, de los cuales son secciones obligadas en mi recorrido (tanto de ida como de vuelta) el sudoku, los deportes y los artículos de opinión, tanto de los columnistas (entre los que destacan Lucía Etxebarría, Espido Freire, Montserrat Domínguez…) y las cartas al director.

Entre estas últimas hoy he encontrado una titulada “La tarea de ser madre trabajadora” y que reza lo siguiente:

Quisiera llamar a la razón a los lectores que han escrito quejándose de algunas señoras que se maquillan en el metro. ¿Acaso saben ustedes cuántas cosas han de hacer esas señoras antes de salir de casa por la mañana? ¿Alguien se ha preguntado si antes de preparase para el trabajo ellas tienen hijos a los que levantar, vestir, dar el desayuno y llevar al cole? Pongámonos en su lugar y verán lo difícil que nos resultará llevar a cabo la complicadísima tarea de ser madre y mujer a la vez.

Les pido que sean un poco sensibles y entiendan a estas mujeres, que son las mejores madres, hijas y esposas, pero además ejecutivas, secretarias… aunque para eso no les quede otra que maquillarse en el metro.

¿Los lectores se quejan de que las señoras se maquillan en el metro? Independientemente de que se trate de una madre que no haya tenido tiempo de hacerlo antes de dejar a su hijo en el colegio e irse a trabajar, que sea una mujer que acude a una cita ya sea de placer u obligada, que sea una mujer que se vaya de juerga un viernes por la noche… ¿Qué daño hace exactamente una mujer maquillándose en el metro? Analicemos la situación. En mis 23 años he presenciado en el metro peleas y agresiones, botellones, gente fumando a pesar de que esta prohibido, que saben que conlleva su correspondiente sanción y que además en ocasiones se enfrenta a los guardias jurados (bueno, y cuando no están fumando también), gente que increpa a los trabajadores por incidencias en la línea, los continuos “por causas ajenas a metro…” de los que prefiero no hablar porque generalmente no son por nada bueno, vandalismo, robos, mendicidad, acosos, personajes insolentes… y ¿de verdad es molesto para alguien que una mujer saque una barra de labios y un espejo de su bolso y se maquille? Puedo comprender que alguien se queje ante el hecho de un codazo inoportuno, de que invadan el espacio destinado a otra persona… pero el maquillarse como gesto en sí… como que no.

Después de que la gente se queje de que llevas la música alta (y más cuando al quitarte los auriculares compruebas que no es cierto pero aún así la bajas), de que tu mochila estorba (perdonen, pero más me molesta a mi llevarla colgada de la espalda teniendo en cuenta el peso de mis libros ¿pretenden que me la coma?), de ver cómo te increpan con el socorrido “esta juventud…” cuando ocupas un asiento y quieren que se lo cedas (aunque no se trate de ninguno de los casos de asiento reservado) y luego ellos ante un chiquillo en muletas o una embarazada vuelven la cabeza y fingen que no han reparado en su presencia… ¡¡¡ESTO ES LO MÁS ABSURDO QUE HE LEIDO!!! A ver si algún día se quejan por algo que de verdad sea importante.

Como diría mi adorado compañero: alucino pepinillos en vinagre.



Esto además de formar parte del single de Chenoa “Todo irá bien” del disco “Absurda Cenicienta” (sí, veo la tele, veo GH y por lo tanto por mucho que me guste el metal, el heavy, el rock y demás… oigo las canciones y me quedo con cosas de ellas) a mi modo de ver es una declaración de principios.

Estoy cansada de algunas cosas. Y estoy cansada porque me he dado cuenta de que cuando las cosas hace tiempo que han dejado de importante y las mantienes porque… pues no sabes por qué, pero lo haces, por costumbre supongo, la rutina siempre hace la vida más sencilla, lo único que consigues es agobiarte.

La ventaja de todo esto es que cuando pones en una balanza 5 meses contra 5 años y ésta se inclina del lado de los 5 meses… sólo puedes decir “¡¡¡Disculpa, no hay culpa!!!”.

Tengo todo lo que necesito para respirar… y todo “lo que” no es aire… AIRE!!!



Cuando las mujeres (generalizo porque suele ser así, pero no digo que seamos todas, algunas me darán la razón… otras no…) no somos capaces de controlar nuestra vida… pasamos por la peluquería… y cuando digo peluquería puede ser una peluquería propiamente dicha, las manos de nuestra mejor amiga, la vecina de enfrente… y ya si somos mañosas te vas al baño: espejo, tijeras y paciencia. ¿Por qué motivo hacemos esto? Pues personalmente no tengo ni idea, y eso que yo también lo hago, pero debe ser una cuestión de “ya que no controlo mi vida, a ver qué puedo hacer con mi pelo”.

Yo en vez de teñirme el pelo, básicamente porque no tengo un duro y porque no tengo problemas para controlar mi vida… pues he pensado “¿y si reinicio el blog?”. Así que he borrado todo y lo he vuelto a empezar…

En el día de hoy he escuchado una noticia que me ha llegado mucho, y eso que he pasado mucho tiempo viendo la tele debido a mi lamentable estado de salud. Por ese motivo voy a colaborar un poco con la causa, os cuento pero como pueda porque no recuerdo muchos detalles de la cuestión.

El caso es que una niña ha perdido su oso de peluche. ¿Por qué me ha chocado tanto la noticia? Pues simplemente porque la madre de la criatura ha empapelado la localidad donde residen con carteles que contienen la foto del osito ya que su hija está tan afectada por la desaparición de su “inseparable” compañero de juegos, que no come y no duerme.  La pequeña, que me parece que han dicho que tiene dos o tres años, dejó su juguete en un banco mientras desenvolvía un caramelo y no volvió a verlo. Si alguien ve los carteles y encuentra el oso, por favor que lo devuelva, porque la cría está desolada y ni con osos nuevos, ni similares al suyo, ni más bonitos, más grandes… vuelve a ser feliz.

Si encuentro una foto del oso ya la pondré, por el momento eso es todo. Hasta mañana.



etcétera